miércoles, 27 de octubre de 2010

Gigantes Grises

Oh!, des trú ye me, roca falaz
en la carrera inexpugnable
del Oro a la Plata

Que te amé por tu bohemia
dulce vid que escurre de tu sexo
a mi lengua

Que te odié por la crudeza
de tu frío sol naciente.

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