Al Juancho lo vinieron a buscar esta mañana, pero él se jué pa’l monte el otro día, con la neblina de tempranito y la guata pelá, ni siquiera lo sentimo’ salir. Se llevó consigo una muda, la navaja y la escopeta del tata con tres cajas de cartucho'. Ante’ ayer no’h trajeron noticia’ de’ l; no’h dijeron que estaba bien, que volvería con el golpe patriota, que estaba peliando por un país mejor pa’ nosotro’, pal pueulo. Yo no sé bien qué se trae el guatón en esa cabeza, pero tengo clarito que si no vuelve luego, le voy a decir al Negro que la guagua es de’ l pa que se venga a vivir con nosotro’ y tenga la cama calentita el Juancho pa’ su venida.
sábado, 20 de marzo de 2010
Pa'l Monte con el Negro.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Cuatro.
Al término del relato todos se hallaban muertos, y la novia no era su amada sino su amante, y el amante no era su amante sino su amor.
martes, 9 de marzo de 2010
Relato de mi muerte.
domingo, 7 de marzo de 2010
Sangre y vino añejo.
Ya lo veía yo irse a faldas de otras sirenas que escuchándole las penas le agarraban la cintura, y sin resquemor ni amargura, ni vergüenza ni ternura, le robaban la hermosura al galán de mis desvelos, que en noches de tertulia me raptaba a la marea y bajo luna llena y nueva reteníame en la espesura de la espuma que el oleaje traía como brebaje al marino y a esta, su Hera, para abrigarles el romance. Pero acabó un día por cansarme su sinrazón y su locura, sus engaños y sus besos, ya no míos sino de otras, y sin mayor complejo que el de quedarme vieja y sola, le saqué a hurtadillas la pistola y le vacié su contenido al viejo que lleno de sangre y vino añejo me miró a los ojos y me dijo: “hija de puta y puto el viejo que te tuvieron, los desprecio”.