viernes, 19 de noviembre de 2010

miércoles, 27 de octubre de 2010

Gigantes Grises

Oh!, des trú ye me, roca falaz
en la carrera inexpugnable
del Oro a la Plata

Que te amé por tu bohemia
dulce vid que escurre de tu sexo
a mi lengua

Que te odié por la crudeza
de tu frío sol naciente.

domingo, 10 de octubre de 2010

domingo, 23 de mayo de 2010

Ay Diosito mío!

Al negro me lo mataron Diosito mío yo le dije que no juera pa’l monte que la custión esa era pelúa yo le dije y Diosito mío no me hizo caso Diosito te lo encomnedé y náh ni náh que igual le mandaron el cañón entre ceja y ceja Diosito y el niño que llora que se nos llueve el cielo y hace frío porque la sopa no calienta porque ya no está el negro Diosito mío y yo no sé que voy a hacer porque el Juancho todavía no ha guelto de la guerrilla Diosito mío por favor no me lo quites estotro que ahí sí que yo me muero y ya no sé qué más puedo yo hacer Diosito mío te lo pido por favor que me lo cuides y no me lo maten pa’ que’l niño lo puéa ver su pairecito crecer y crecer juerte y sea un hombre de bien igual que’l pairecito Diosito yo te lo pido.

martes, 27 de abril de 2010

sábado, 20 de marzo de 2010

Pa'l Monte con el Negro.

Al Juancho lo vinieron a buscar esta mañana, pero él se jué pa’l monte el otro día, con la neblina de tempranito y la guata pelá, ni siquiera lo sentimo’ salir. Se llevó consigo una muda, la navaja y la escopeta del tata con tres cajas de cartucho'. Ante’ ayer no’h trajeron noticia’ de’ l; no’h dijeron que estaba bien, que volvería con el golpe patriota, que estaba peliando por un país mejor pa’ nosotro’, pal pueulo. Yo no sé bien qué se trae el guatón en esa cabeza, pero tengo clarito que si no vuelve luego, le voy a decir al Negro que la guagua es de’ l pa que se venga a vivir con nosotro’ y tenga la cama calentita el Juancho pa’ su venida.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Cuatro.

Al término del relato todos se hallaban muertos, y la novia no era su amada sino su amante, y el amante no era su amante sino su amor.

martes, 9 de marzo de 2010

Relato de mi muerte.

Llegado el momento de los últimos versos tomó su pluma y la unió con todas las que había utilizado en su vida. Envueltas las puso en su hombro y cruzó Santiago para llegar al puente Arzobispo. Miró al cielo y luego, por un instante, detuvo su mirada en el río. Sacó las alas, las ató a sus brazos y, con su nombre en los labios, saltó dejando una estela.

domingo, 7 de marzo de 2010

Sangre y vino añejo.

Ya lo veía yo irse a faldas de otras sirenas que escuchándole las penas le agarraban la cintura, y sin resquemor ni amargura, ni vergüenza ni ternura, le robaban la hermosura al galán de mis desvelos, que en noches de tertulia me raptaba a la marea y bajo luna llena y nueva reteníame en la espesura de la espuma que el oleaje traía como brebaje al marino y a esta, su Hera, para abrigarles el romance. Pero acabó un día por cansarme su sinrazón y su locura, sus engaños y sus besos, ya no míos sino de otras, y sin mayor complejo que el de quedarme vieja y sola, le saqué a hurtadillas la pistola y le vacié su contenido al viejo que lleno de sangre y vino añejo me miró a los ojos y me dijo: “hija de puta y puto el viejo que te tuvieron, los desprecio”.

viernes, 26 de febrero de 2010

A penales.

Hoy fui a conocer el Estadio Nacional. Es grande, me gusta la sensación de libertad que otorga su espacio.

Mi abuela me contó que cuando ella lo visitó por primera vez, estaba lleno de gente apoyando a Salvador, rebosantes de carisma y esperanza. Mi papá dijo que ese equipo era más bien flojo, que el partido lo ganó el otro; Pero mi hermano dice que los de Portales son chancheros para la pelota, que fue un empate técnico.

martes, 23 de febrero de 2010

Las visitas de mi abuela.

A mi abuela la vienen a visitar de todas partes.
Los lunes viene el cura del pueblo a almorzar y se queda hasta la hora del té. Los martes las viejecitas del pueblo aparecen a las seis para tomar mate. Los miércoles se asoma un vendedor para reponer la mercadería del negocio y, al día siguiente, un enorme camión se las trae. Los viernes viene mi mamá con un autito para mí y un sobre para la abuela. Y los sábados vienen monjas de todo el mundo a conversar con cigarrillos, café y galletas. Pero sin duda, mi visita favorita es el caballero con quien se encierra a jugar naipes los domingos, y me permite sacarle a escondidas caramelos de la vitrina a mi abuelita.

sábado, 20 de febrero de 2010

De pelirrojas y estepas.

La verdad es que Lobo era más bien ñoño: con tirantes, camisa cuadrillé, corbata ajustada, zapatos bien lustrados, lentes y peinado a la gomina. Pero aquella tarde primaveral en que lo encontró Caperucita camino a la escuela, mientras se detenía a atar sus agujetas a un costado del camino, no halló más remedio que rendirse ante las amenazas de la pelirroja y devorarla entre los matorrales.